Tuesday, March 27, 2007

Revolución Roja en crisis




El Queensland Reds (equipo profesional de rugby que representa al estado Queensland, Australia) perdió nuevamente ahora sólo por dos puntos 21-19 ante los Chiefs de Sur Africa. Después de haber sido derrotados 38-3, la semana anterior por Western Force (equipo basado en Perth, Australia), y este resultado representa la séptima derrota consecutiva de los Reds en ocho partidos disputados: un record para la franquicia y sólo un milagro los haría clasificar a las semi finales del torneo.

Una vez más numerosos errores en el manejo de la pelota, deficiencias en el ataque, inexperiencia de parte de muchos jugadores jóvenes e indisciplina redujeron cualquier posibilidad de victoria del equipo Queensland ante el visitante.

La revolución de Queensland.
Un cambio de imagen, nuevo coach, nuevos jugadores, nuevos patrocinantes y un nuevo slogan “Red Revolution” (Revolución Roja) fueron presentados por el QRU en Brisbane (Queensland Rugby Unión) al inicio de la temporada de Super XIV, al relanzar el equipo de los Reds a la temporada 2007. Una nueva temporada llena de expectativas por parte de seguidores, patrocinantes, jugadores, directivos y entrenadores.

Pero según Wikipedia revolución se conoce a lo largo de la historia como aquellos “cambios o transformaciones radicales y profundas respecto al pasado inmediato en el ámbito económico, cultural, religioso, político, social, militar, etc. que han traído consecuencias trascendentales, y han de percibirse como súbitos y violentos, como una ruptura del orden establecido o una discontinuidad evidente con el estado anterior de las cosas y si no es así, debería hablarse de una evolución, de una transición o de una crisis”.

Los últimos resultados alejan a los de Queensland de cualquier proceso de cambio o transformación y sólo muestra una profunda crisis que se ha venido acentuando en los últimos años. Los Rojos han conseguido sólo seis puntos en siete partidos jugados esta temporada. Vencieron en su primer partido en casa a los Hurricanes (equipo de Wellington, New Zealand) 25-16, y desde entonces han perdido consecutivamente con Crusaders (New Zeland) 22-33, Brumbies (ACT, Australia) 3-6, Lions (South Africa) 20-26, Highlanders (New Zealand) 17-33, Western Force 38-3 y Chiefs.

Aunque Eddie Jones coach del equipo de Queensland, en entrevista publicada por Rugby Heaven antes del partido, recalcó que esperaba ganar cuatro de los seis juegos que restaban de la temporada, pero una vez más parecen esfumarse la esperanzas de fanáticos y patrocinantes de ver a los Rojos en una final del campeonato de Super XIV, el torneo profesional más importante en el Hemisferio Sur.

Los Reds de Queensland no han clasificado a una semi final desde 2001, cuando perdieron ante los Brumbies (equipo de Canberra, Australia) y esta ha sido su mejor actuación en los últimos seis años. El año pasado terminaron en el puesto doce de la tabla a solo dos puestos del último lugar y de la no deseada cuchara de madera, premio que se le otorga al peor equipo del torneo, premio que parece no escapárseles de las manos al final de esta temporada.

Ahora parece que solo queda esperar, ante las promesas hechas por el profeta Eddie Jones después de la séptima derrota, en entrevista publicada por "El Australian" al asegurar que los de Queensland ganarán el Super XIV en 2011.

Ensayo y Error



“Errar es de humanos” dice la frase pero probablemente uno de los mayores temores que tenemos los seres humanos es a fallar, cometer errores, equivocarnos. Y en la mayoría de los casos buscamos la perfección en lo que hacemos y por ello, muchas veces dejamos a un lado nuestras fallas y no nos preocupamos por corregirlas, solo nos enfocamos en las fortalezas, en lo que mejor hacemos. Pero como entrenador de rugby debe ocurrir todo lo contrario, porque las fallas nos permiten ser mejores. “ Y como dicen por allí la perfección es enemigo de lo bueno”. Así que como entrenador es mejor atreverse a ensayar cosas nuevas, cometer errores y corregirlos hasta hacerlo bien.

El pasado miércoles fue el cuarto entrenamiento de la temporada. Cada entrenamiento lo pienso por varios días y lo planifico basado en los errores o debilidades de los jugadores durante la última práctica o el juego. Aunque hay otra forma, para algunos quizás más fácil: se planifica basado sólo en “las fortalezas” del equipo y se establecen patrones de juego que los jugadores deben aprender y ejecutar una y otra vez hasta la perfección. Pero este plan no permite que los jugadores corrijan sus errores y ejecuten habilidades o técnica “naturalmente”

El plan.

La planificación de cada entrenamiento debe ser detallado, y progresivo, es decir se debe comenzar siempre con un ejercicio fácil y terminar con otro más difícil, se debe especificar tiempo de duración, materiales a utilizar (balones, conos, sacos), el tamaño del espacio a utilizar y el número de participantes. Es muy importante hacer énfasis en los factores que inciden en la correcta ejecución de la técnica (como por ejemplo la posición del cuerpo durante el contacto).

Para mi es realmente difícil planificar entrenamientos de sólo una hora, más aún cuando son jugadores de corta edad, que requieren mucha atención, se distraen fácilmente y pierden la concentración, además su memoria es más corta que la de los adultos. Por eso deben ser entrenamientos donde los jugadores se diviertan y aprendan progresivamente.

Algunos errores

Después de mi experiencia del año anterior no hice ningún plan detallado para el primer entrenamiento. Ese día se hacen las respectivas presentaciones de los jugadores, entrenador, manager y de todo aquel ligado con el equipo, por eso el primer día es muy corto, sólo treinta minutos. Hacer un plan detallado hubiese sido pérdida de tiempo. Solo planifiqué que jugaran tocata, con algunas variantes, y eso ayudaría a que se conocieran, se rompiera el hielo. Y a mi me permitió revisar las habilidades y técnica de los jugadores, ya que la mayoría eran nuevos.

En la segunda practica si hice un plan detallado, pero no funcionó muy bien, fue un poco desastroso el entrenamiento, los jugadores estaban como “eléctricos”, muy distraídos, desconcentrados y no logré captar la atención de todos. Trate de hacer un ejercicio con pelotas de colores que ayuda a mejorar la visión y concentración pero más pudo “lo otro” que los distraía. Persistí con las pelotas de colores hacienda otro ejercicio pero tampoco dio buen resultado. En casa, revise todo el entrenamiento, de arriba abajo, todo lo que había pasado, los ejercicios que planee y la dificultad mostrada por los jugadores en la ejecución. Y llegue a la conclusión que fue definitivamente la concentración y atención de ellos. Entonces me revise yo, como lo planee, y como se lo explique a los jugadores. Fue entonces cuando me percaté que debía ser mas explicito, preciso y dejarles un poco más claro porque hacíamos ese ejercicio y poco a poco ir aumentando la dificultad. Mi error fue asumir que ellos siempre son capaces de hacer o entender algo “que no es tan difícil”, pero siempre hay dificultad, de mayor o menor grado para cada uno de los jugadores, por eso hay que explicarlo todo, claro y detallado.

En la siguiente sesión, pensé que podía recuperar, de cierto modo, el tiempo perdido en las dos sesiones anteriores. Planifiqué seis ejercicios, algunos de manejo de balón otros de contacto (tackle e introducción del ruck) en una hora. Fue demasiado, al final sólo pudimos hacer cinco, explicados detalladamente, y muy bien ejecutados, aunque todavía hay fallas que corregir.
Aprendí entonces, que no es importante la cantidad de ejercicios que se planifiquen y hagan sino la calidad, y es la dinámica del grupo la que determina cuando un ejercicio “bien hecho” termina. Calidad debe ser el moto de todo entrenador.

En el último entrenamiento, el pasado miércoles, la interacción y comunicación con los jugadores fue muy buena, ahora al inicio del entrenamiento, hablamos de las fallas y lo que vamos a hacer en el entrenamiento, la planificación estuvo mejor, el plan esta estructurado en cuatro partes: calentamiento, ejercicios individuales, ejercicios de grupo y juegos dirigidos. Esta vez la dinámica del grupo me permitió que cumpliéramos con casi todo el plan.

En conclusión puedo decir que es muy importante comunicarse siempre con los jugadores, ser flexible y estar siempre abierto a cambios en el plan, además de no forzar o presionar a los jugadores a cumplir todo al pie de la letra, y de no temer a probar ejercicios nuevos y mucho menos a equivocarse.

Thursday, March 8, 2007

El secreto del éxito



No es un secreto que el éxito contínuo de un equipo, club o selección nacional depende de la generación de relevo, de la preparación de los jugadores que vienen atrás, los más jóvenes, los más inexpertos. Por ello no hay que negar la importancia del desarrollo del rugby infantil y/o juvenil.

El primer error, quizás el más común que es cometido por entrenadores, desarrolladores o por quienes están ligados a la promoción y desarrollo del rugby infantil o juvenil es creer que esos jugadores de tan corta edad y experiencia son mini adultos. En la mayoría de los casos pretendemos que aprendan, piensen, y jueguen como los mayores. Yo en algunas ocasiones he cometido ese error. Afortunadamente la dificultad en la ejecución y la falta de entendimiento mostrada por los jugadores durante el ejercicio me ayuda a darme cuenta que algo anda mal, y rápidamente me obligo a corregir el nivel del ejercicio y a hacerlo más fácil para ellos. Definitivamente no importa el nivel o la edad del jugador, siempre hay que empezar por lo más básico y progresivamente aumentar el grado de dificultad. Hay que hacerlo siempre fácil.

También se apresura su preparación física, técnica y son puestos a jugar antes de tiempo, y seguramente en divisiones o categorías que por su edad o preparación no le corresponde. En la mayoría de los casos éstos jugadores terminan sufriendo lesiones físicas o mentales que terminan dañando al “potencial jugador” y por ende alejándolo de las canchas de rugby.

El desarrollo de los jugadores de corta edad y poca experiencia lleva tiempo, y por ello como entrenador hay que ser paciente, Eso no ocurre de la noche a la mañana. Debe ser progresivo. El objetivo de todo entrenador debe ser enseñar técnicas, desarrollar destrezas y corregir errores basado en las capacidades y habilidades psicológicas y físicas. Pero no todos los jugadores aprenden igual hay jugadores que aprenden más rápido que otros, algunos son más distraídos y les cuesta más concentrarse y en le caso de los niños la memoria es mas corta. El ser entrenador de niños y jóvenes no es tarea fácil, sobretodo porque hay que ser flexible, tolerante y paciente., y cada entrenamiento o juego es un aprendizaje, una experiencia la cual todos los jugadores deben disfrutar sin poner en riesgo su seguridad e integridad. Y
Dejando a un lado el sentimiento de competencia y ganas de victoria que persigue a muchos entrenadores.

Por ejemplo en Australia solo a partir de los nueve años es permitido el tackle y para las edades inferiores es sólo tocata (no es permitido el tackle, sólo tocar con dos manos, a nivel de la cintura al jugador que lleva la pelota) y es a partir de los once años de edad que pueden empujar en el scrum (máximo 1 metro) y disputar la pelota en el line-out además de patear la pelota en juego abierto. Y dos años depuse es que los jugadores empiezan a jugar full rugby (30 minutos cada tiempo) en categorías con intervalos de dos años (máximo) en cada nivel

Por último son los padres y representantes el principal soporte en el desarrollo del rugby infantil, son ellos los principales motivadores, el apoyo del coach fuera de la cancha, los responsables de la alimentación del jugador , la cual influye en el desempeño de éste en la cancha y son ellos quienes llevan y traen a los niños a los juegos y entrenamientos, definitivamente son ellos los que tienen la última palabra.